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2 de mayo de 2010

AQMP: Capitulo 2 Recuerdos

Capitulo 2
Recuerdos

Fue hace tanto tiempo que la humanidad ha olvidado cómo fue realmente, a ellos les gusta contar historias donde yo soy el malo, después de todo la luz siempre ha segado sus corazones y ellos prefieren la serenidad de la noche.

-Irás a verlo Lux

Me cuestionó mi hermano una semana antes del gran acontecimiento, lo mire, no solo iría, si no que marcaría el camino para todo aquel que quisiera llegar, la estrella de la noche estaría presente en aquel nacimiento, después de todo cada cuando Dios baja a caminar entre los hombres. Era una noche cálida de verano, aun en el desierto el aire no se enfriaba como de costumbre, las arenas estaban quietas, tal vez por cientos de seres que nos dábamos cita ahí esa noche, algunos se vistieron de humanos, otros de animales, otros fueron como susurros de viento, o en los sueños de los mortales, ninguno nos aparecimos en cuerpos divinos, no, no podíamos quitarle importancia a aquella criatura que nacía de una mujer y un varón.

-he aquí al heredero de Adán.

La sola mención del desterrado por parte de aquel que llaman Gabriel me provoco una irritación, aun no lo perdonaba y posiblemente jamás lo haría, pero ese hijo de hombre era descendiente de Adán y de Eva, pero en su sangre corría el espíritu de Dios, era un hombre, tan solo un hombre.

-ya veremos si es digno de llamarse hijo de Dios

Fue lo que dije, esa noche no hubo tanta concurrencia mortal como muchos quieren hacer ver, fue un nacimiento como cualquier otro, los sabios, los magos y los reyes llegaron a rendir tributo años después, el hijo del hombre creció como cualquier niño, aprendiendo sus leyes, aprendiendo a ser uno de ellos, tal vez destacan uno que otro evento en el que hablo de más para su edad o demostró mayor sapiencia, pero decirme que niño no es más inteligente que los adultos.

-lo has seguido todos estos años

El escriba lo llamaban los hombres a aquel que como yo acompañaba al infante a donde quiera que iba, él lo protegía de los peligros, de los leones en el desierto, de los guardias en la ciudad, era su guardián, aun que se suponía que ese era mi deber. No aceptaba que Elohim se hubiera encarnado en un cuerpo de hombre, que caminara entre ellos, que se dejara ver, para mí era tan solo un niño, cuando llegara el momento me revelaría su naturaleza y entonces tendrían por seguro que hasta yo el príncipe de príncipes, el gobernante de la tierra, me arrodillaría ante Elohim.

-¿qué te sucede?

Cuestionó Ikaro cuando me miro absorto en mis pensamientos aquella tarde en la facultad, los estudiantes merodeaban rumbo a la biblioteca o los salones de estudio, mientras yo estaba sentado en una banca bajo la sombra de un árbol, fingiendo leer un libro.

-nada, estoy bien

Le contesté, pero él nunca me creyó, y quien me creería si hace horas que no cambiaba de página, simplemente estaba ahí sosteniendo el libro mientras mis memorias viajan a tierras lejanas y a tiempos olvidados. No sé si sería mi expresión, esa que siempre pongo cuando hablo de Eloah, una expresión que revela tristeza mezclada con enojo.

-Pensabas en él.

Siempre me ha molestado como los hombres se dirigen a Eloah como si fuera cualquier cosa, supongo que notó mi enfado de inmediato, así que se apresuró a corregir su error.

-Pensabas en Elyon

Afirme en silencio mientras de mis labios salía un profundo suspiro, que no sabía cuánto tiempo llevaba contenido tal vez casi dos mil años, me miro con una triste sonrisa.

-ojalá pensaras en mi como piensas en Elyon

No supe si molestarme por su atrevimiento, o sentir ternura por Ikaro, quería que lo amara tanto como amo a Dios, me puse de pie, deje el libro en la banca y bese su frente sin importarme donde estábamos y que todos pudiesen vernos.

-cuídate

Le dije, mientras recordaba como ya antes me había dicho algo así. En medio del desierto, con el sol cayendo sobre nosotros, pero sin molestarnos siquiera, mientras jugaba con las dunas en el placer que el viento provoca cuando tengo un cuerpo para andar, y él reía de ver mi rostro lleno de paz, el infante dormía en brazos de su madre, por algunos día estaría seguro, así que yo y el más cercano al trono podríamos caminar entre la arena sin preocupaciones, desde que Elohim había nacido ni un solo segundo nos habíamos aparatado de su lado.

-te vez feliz

Me dijo levantándose de la arena y caminando sin dejar huella, se acercó a mí, yo me pare en seco, el viento se detuvo conmigo, me miro a los ojos, mis ojos de fuego vieron en aquellos ojos negros como la noche. Si yo era la luz él era la oscuridad.

-ojalá pensaras en...

No terminó la frase, pues leí sus pensamientos antes de que los dijera, cayó al suelo con la mejilla enrojecida, mi golpe había sido fuerte, a pesar de ser con la mano abierta.

-jamás pronuncies su nombre

Le dije y como ventisca dejé el desierto, él me miro como me iba con la arena, lagrimas salieron de sus ojos, él me amaba, pero yo siempre he amado a Elohim, sobre todas las cosas y sobre ángeles, hombres o demonios.

-de nuevo piensas en Al-Yabbar

Esa voz mientras caminaba me regresó al presente, el corredor de la facultad estaba vació y en el cielo el sol se ocultaba lentamente, volteé buscando a aquel que me cuestionaba, y entre las sombras de los pilares le vi, sus cabellos eran del color del oro y su piel blanca como la crema o la nieve.

-Hace mucho de eso, deberías olvidarlo, ahora tienes muchas cosas más de las que preocuparte

El joven salió de las sombras, a duras penas tendría diez años, pero era obvio que había roto varios de sus sellos a lo largo de los siglos y ahora sabía más de sus antiguas vidas que de su existencia actual.

-"Quién como Dios"

El título que Eloah alguna vez le dio de viva voz, el escucharlo de mis labios hiso que aquel niño se sintiera lleno de orgullo, a pesar de su apariencia, en sus ojos veías el alma del guerrero que habitaba ese infantil cuerpo.

-Eris dirige a los Olímpicos, desean volver a ser dioses y pretenden utilizarte para conseguirlo, seguramente Zeus detrás de todo

Agregó olvidándose de cualquier protocolo, olvidándose de que muchos podrían oírnos.

-aun que pudiera liberarles no lo haría por nada del mundo

Agregue a sus palabras mientras me acercaba a paso lento hacía él, los últimos rayos del sol entraban por la ventana y se reflejaban en mi rostro, acariciando mi piel.

-lo sé, pero quiero asegurarme de que ellos y tú sigan siendo simples hombres

Me sorprendió como se refirió a los mortales, siempre los amo, más que cualquiera, los protegió y los defendió de mi y de todos los dioses, instauro el consejo para detener nuestros abusos, les dio fuerza e inclusive lucho por ellos, pero ahora notaba en casa una de sus palabras que al igual que todos estaba cansado de tener carne y huesos.

-así será

Dije al pasar a su lado, y dejándolo atrás, mientras me alejaba podía sentir en mi nuca su mirada, en otros tiempos hubiera intentado atacarme por no prestarle atención, pero ahora no tenía armas, fuerza o poder que lo ayudara, era un niño y yo un hombre, un maldito hombre.

-cuida al escriba

Grito cuando yo casi me perdía al dar vuelta en el corredor, volteé a verlo y salió corriendo como un infante que ha cometido alguna fechoría, Ikaro era aquel que se sentaba a los pies del trono, el que apuntaba todo lo que dios nombraba, y el primero contra el que me levante en aquella ocasión.

-"El guerrero" ha venido y a hablado con él.

Sire está en su salón desde donde lo ve todo a través de sus espejos, espejos para ver el pasado, para ver el futuro, para ver el presente, un salón lleno de cristales antiguos como la historia, cristales que reflejan los mundos, los corazones y las intensiones.

-lo sé, lástima que el niño no vivirá más de esta noche

La voz de la dama es seductora para aquel que la acompaña esa noche, Hermes lo llamaron los griegos, el joven tiene ojos avellana y cabellos blancos como las nubes de un día soleado.

-no es muy precipitado hacer eso

Cuestiona el joven, él a penas recuerda cosas de su origen, en primer lugar se acercó a la dama por su amplio busto, por su esbelta cintura y prominentes caderas, aquella mujer le enseño los secretos del mundo y le reveló su origen divino, y ahora él le sirve como dolofónos, como alguna vez le sirviera al dios Zeus.

-No dejare que nadie se interponga en mis planes, aun que sea solo un niño, es un ser poderoso, encárgate de él.

Las palabras de la dama son fuertes y seguras, el mensajero sabe que no le queda más remedio que seguir las indicaciones y hacer su papel de Psicopompo. La noche se cierne por completo y en la carretera una familia viaja con tranquilidad, un hombre, su mujer y su hijo de diez años, el camino parece tranquilo, cuando aparece una figura en medio de la carretera un hombre con sombrero de ala ancha y un báculo en su mano izquierda, por no embestirlo salen del camino, dando vueltas el vehículo se destroza lentamente, chocando contra el duro suelo de cemento, girando dentro de él los cuerpos parecen percibir todo en cámara lenta, la sangre y los golpes se multiplican, el niño contempla todo horrorizado, pero en un segundo todo se detiene.

-demonios

Dice Railer en su habitación mientras el vaso en su mano se rompe en pedazos, lo suelta de inmediato y este no termina de caer al suelo cuando el pelirrojo ya ha desaparecido de la habitación, el sol sale por el horizonte, el primer rayo toca los cuerpos inertes sobre el suelo, el auto a caído en una zanja cercana al camino, los cuerpos a salido disparados del vehículo, no tienen vida, cuando la luz toca la piel del menor, el cuerpo inerte da un sobresalto y un respiro se escucha profundo llenar sus pulmones, su corazón ya no late, y aun así sigue vivo, abre sus ojos con dificultad, el sol le da en la cara y a su lado de pie un hombre le extiende la mano.

-lo siento he llegado tarde

Dice sin más, el niño entiende lo que ha sucedido, no quiere ver los cuerpos de sus padres, solo toma aquella mano, se incorpora y desaparece con aquel hombre que camina hacia la luz.

17 de marzo de 2010

AQMP: Capitulo 1 Secretos

Capitulo 1
Secretos

-quien es él y por qué ha llamado tu atención

El aroma a caoba e incienso inunda aquella sala tapizada de libros tan antiguos como la escritura y el saber de los hombres. Alumbrados tan solo por la luz que entra por una ventana en lo alto y por el fuego de la chimenea dos figuras hablan sobre el chico que invade los sueños de Railer.

-por qué es más que un humano

Es la respuesta del pelirrojo que con la mirada perdida en el fuego se mantiene en el halo de luz formado por los rayos que se escabullen por la ventana, sus ojos bailan con las llamas y su cuerpo esta recargado en el filo de la chimenea, frente a él sobre el fuego un espejo regresa su reflejo, del otro lado más allá de la luz una dama permanece sentada viendo a aquel hombre.

-un Dios

Dice con una sonrisa mientras su mano derecha lleva un cigarrillo a sus labios, del cual extrae el humo que llena sus pulmones y después invade la sala con un aroma a flores.

-Es tan solo un hombre

Agrega el pelirrojo a aquella dama, para dar media vuelta y desde el rayo de luz que lo hace ver reluciente mira aquella dama, tal vez no la distingue por completo pero la conoce bien, conoce esos ojos color sangre y ese cabello cobrizo que cubre sus hombros y cae por su espalda hasta casi llegar a su cadera, la conoce, conoce su bien estructurado cuerpo de amplio busto, esbelta cintura y prominentes caderas, sabe que es seductora como la muerte y bella como la vida, sabe que atrae a los hombres aun cuando no es amada por ninguno.

-mientes, dime que es, olímpico, hindú, maya, azteca, nórdico...

La mujer mira al pelirrojo a los ojos, desea saber por qué de pronto un hijo de hombre atrae la mirada, el deseo y los sueños de aquello que fue.

-es más antiguo que las naciones y que los hombres

Contesta el pelirrojo desviando la mirada y retornando al fuego, perdiéndose en aquella flama danzarina de la chimenea, Sire no queda satisfecha pero sabe que no debe presionar a Railer, él hablara en su momento y a su tiempo.

-te sigues viendo con él

No es una pregunta, es más una exclamación la que aquella chica de ojos miel y cabellos castaños pronuncia mientras camina al lado de Ikaro en un parque cercano a la universidad, el chico no se inmuta ni se detiene a contestar, pues sabe que su mismo silencio sirve de respuesta.

-es peligroso y lo sabes

Agrega la buena amiga de Ikaro, mientras detiene su paso, en su piel puede sentir la helada caricia del viento pre primaveral, mientras el sol promete ocultarse en el horizonte, es en esa esfera brillante que la mirada del otro chico está puesta. Ikaro recuerda cada detalle de aquellos sueños, sus caricias, sus besos, sus palabras.

-no te preocupes

Agrega el joven finalmente, dedicando una de sus encantadoras sonrisas a la chica, que solo puede imitar el gesto y soltar un hondo suspiro, pronto anochecerá y sabe que Ikaro sabe cuidarse, lo que no entiende es porque aquel supuestamente respetable hombre se presta para una relación que no debe ser.

-es peligroso, si alguien se entera...

La joven es interrumpida por la mano del de ojos verdes en su hombro, es cálida, tanto como el rayo del sol, que por cierto desaparece lentamente hasta dejar todo en una suave penumbra.

-no te preocupes, él no dejará que pase después de todo es uno de ellos y ellos se cuidan entre sí.

Dice Ikaro con su flamante sonrisa, y sin razón aparente la chica se siente más tranquila, aun que una duda surge en su mente, uno de ellos, que quiere decir con eso, tal vez se refiera a que es un profesor.

-entonces un elemental

La voz de Sire es dulce como el néctar de las flores, seductora como el perfume del veneno y sus ojos escarlata están fijados en el pelirrojo frente a él, quien los viera creería que son familia, posiblemente hermano y hermana, no percibirían aquellas sutiles diferencias como un mentón más fino, un tono de piel más oscuro, los verían como el reflejo inverso del otro.

-eso creo, pero igual podría estar equivocado

Contesta Railer a la frase de la dama que permanece en la sombra, mientras en su mano sostiene una pequeña figura de cristal, la acaricia con sus dedos, siente su frío y delicado material y lo mida con media sonrisa en su rostro, como quien recuerda con nostalgia una alegría.

-tú no te equivocas, pero si es un Deva...
-es mi enemigo

La frase de Sire es completada por Railer, quien deja la figura sobre la chimenea, mira su reflejo en el espejo y sonríe plenamente ante la posibilidad de estar conviviendo con el enemigo.

-todos son mis enemigos, los hombres, los espíritus, los dioses, todos son mis enemigos.

Agrega el pelirrojo volteando lentamente y alejándose lentamente de la luz hacia la puerta dejando a la dama en aquel estudio sola con sus pensamientos.

-puede ser de ayuda

Una vez que el pelirrojo deja la habitación una sombra sale de la profundidad de la habitación, alguien ha escuchado todo y ahora se coloca tras la dama y coloca ambas manos en sus hombros.

-o puede ser un riesgo

Ambas siniestras figuras, la dama y la sombra, empiezan un dialogo sobre el futuro y el papel que un solo joven puede jugar en él.

12 de marzo de 2010

AQMP: Prologo

Aquel que mora en lo profundo...

Prologo

Los sueños son la manifestación de aquellos deseos que reprimimos en el mundo real
Se manifiestan de manera que no causen ansiedad al consciente,
pero de tal forma que puedan ser liberados.
Yo se que los sueños tambien son puertas a otras manifestaciones de la realidad.
Todos soñamos, aun cuando no lo recordemos.

Railer tiene 24 años es un joven profesor de Teología de la Universidad Deus, y como cada mañana escucha la suave tonada de su despertador que lentamente interrumpe su sueño, pero no abre los ojos a pesar de que ha escuchado aquella tonada, a pesar de que el mundo de los sueños lo ha dejado el joven se mantiene lo más que puede con aquel dulce recuerdo de aquel par de ojos verdes, de aquella piel suave y dorada, de aquellos cabellos color chocolate y de toda aquella eternidad que han vivido en un sueño.

Railer abre los ojos cuando el primer rayo de sol se cola por la ventana de su habitación, reflejando su luz en el espejo que se mantiene erguido en la pared frente a la ventana y que lleva la luz hasta el rostro de aquel que permanece acostado por un segundo más, con aquel tono amarillento los ojos de Railer parecen tomar fuerza, se convierten en dos sarzas ardientes, como trozos de carbón al rojo vivo, y puede notarse en esa mirada perdida como el último gramo de sueño se desvanece mientras aquel joven se levanta y queda sentado al pie de su cama.

Hay sueños tan agradables de los cuales no queremos despertar.
Sueños tan desagradables que nos torturan durante días.
Sin embargo al abrir los ojos el sueño normalmente se difumina.
Por que la realidad debe ser más pesada que la ficción.

Lejos de la casa de Railer otra figura se mantiene dormida a pesar del estrepitoso rugir del aparato que anuncia el final de todo sueño, una mano color canela escapa de entre las cobijas y apaga aquel celular dejando nuevamente aquella habitación en un silencio sepulcral, aquella habitación pareciera un mausoleo donde un chico de 21 años reposa sumido en su propia noche, las cortinas de verde oscuro impiden que ni un solo rayo del astro rey se cole por la ventana, Ikaro descansa suavemente en la oscuridad, sus ojos permanecen cerrados y su mente lucha por mantener el sueño, por recuperarlo, pero sabe que a pesar de todos sus intentos, él ya no estará ahí, se habrá marchado con la mañana con el día, su sueño, esa ilusión onírica habrá terminado.

Ikaro ama dormir, lo ama tanto como ama la vida, y de un tiempo cada vez ama más pasear por el mundo de los sueños, donde no hay impedimentos, donde no hay reglas, donde puede ser libre por completo, y sobre todo donde puede estar con él sin quien nadie lo sepa y sin que nadie lo moleste. Y mientras una suave y dulce sonrisa se dibuja en sus labios el chico se duerme tranquilamente, para vivir en su sueño, para disfrutar de su fantasía, aun que sabe que tarde o temprano tendrá que despertar a la vida.

Sin embargo, hay ocaciones, en que los sueños solo son una extención de la realidad.
Una puerta para vivir aquello que las normas no nos dejan vivir en el mundo real.
Hay seres que pueden viajar entre los sueños, modificarlos e incluso hacerlos reales.

La universidad Deus es el centro del saber de aquel pequeño país olvidado en la antigua Europa, una tierra disputada por griegos, romanos, persas, galos y otras cientas de razas que solo ha conocido la muerte, la pasión y a todos los dioses de la tierra. Los jóvenes acuden a ella esperanzados por un futuro mejor, al menos la mayoría. Ikaro es meditabundo, olvidadizo y algo distraido, es como si el joven viviera solo en su mundo, sin embargo no es así, tiene que cumplir con la sociedad, integrarse, ser un hombre. No tiene necesidades, estudia por gusto, algunos creen que ni siquiera tiene metas, pero es que simplemente aquel chico de ojos verdes, cabellos chocolate y piel dorada no es de este mundo, él es diferente.

Railer es uno de los mejores profesores de la universidad, reconocido por enseñar con una gran pasión y narrar los hechos como si él mismo hubiera estado ahí, sus cátedras favoritas son las religiones judeo-cristianas y la mitología antigua, en cada una de sus palabras derrocha tanto detalle, tanto amor que es natural que su clase sea de las más concurridas por jóvenes creyentes y ateos que ven en su estudio una interpretación de realidad que los aleja de la mundana experiencia del mundo material. Railer cree en sus palabras, cuando habla de Yeshúa habla con amor, cuando habla del Dios habla con todo el respeto, temor y fascinación que han conocido los ojos y oídos de los hombres.

Ambos Railer e Ikaro son especiales, son diferentes, no pertenecen a este mundo y lo saben, uno más que el otro, y tal vez por aquel conocimiento es que Ikaro se acerco a Railer, o tal vez solo fueron las parcas que hilando el destino de hombres y dioses los juntaron al final.

-Otra vez llega tarde

Railer interrumpe su discurso cuando escucha la puerta del salón abrirse, las miradas de todos los ahí presentes se ciernen en aquel joven que va entrando, con el cabello alborotado, la mirada somnolienta, la ropa arrugada, pero una encantadora sonrisa en sus labios Ikaro entra a la sala. El profesor no puede verlo en realidad, la luz que entra por las ventanas superiores y que le sirve de iluminación para resaltar le impide ver más allá de una sombra, una silueta que camina por el pasillo hasta el lugar vacío más cercano.

-Lo siento, supongo que me gusta soñar más de la cuenta.

Quien puede ver la sonrisa que Ikaro esboza en ese momento, le perdona cualquier falta, cualquier falla, simplemente es una sonrisa encantadora, llena en apariencia de inocencia, pero en su comisura derecha, si uno es observador, ve un dejo de maldad tan pura que es terriblemente seductora.

-Bien continuamos.

El profesor retoma la compostura que ha perdido con la intromisión de aquel joven y escribe con la tiza en el negro pizarrón, con una letra algo confusa, una frase pequeña extraída del Genesis y con ella continuo su cátedra sin más interrupciones.

Entonces dijo Dios: "Sea la luz", y fue la luz.
Dios vio que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas.
Dios llamó a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche.
Y fue la tarde y fue la mañana del primer día.